Hoy me he dado cuenta de que soy una negada para las maquinas.
¿Que cuando he abierto los ojos y me he dado cuenta por fin?
Bueno la historia comienza este mediodía, cuando he terminado el trabajo de ciencias.
Me costó acabarlo, por lo menos, tres semanas. Buscando por páginas web y libros y Encartas del año la tana y rebuscando donde Cristo perdió la gorra, pero al final conseguí finalizarlo.
Total, que después de comer, con mí estomago llenito, tras algunos retoques estéticos, decidí imprimirlo. Asique copié el archivo a mi Pen Drive y lo conecté al otro ordenador que esta conectado a la impresora (a la que antes creía mi amiga) hasta ahí bien. Las tres primeras páginas que me imprime perfectas y yo feliz que ya iba a poder ponerme con otra cosa, pero mi desgracia estaba asomándose por la puerta.
Las siguientes hojas impresas salen con los títulos diferentes y las fotografías, que con tanto esmero, había buscado por Google, aparecen con un color rosado, en pocas palabras: no tenia tinta de color. Pero claro yo ya no podía hacer nada para parar a la impresora. Pobrecita, pensé, pero ahora me arrepiento porque he descubierto de que me odia.
Después de pensarlo un rato pregunto a mi padre, conocedor de este tipo de cosas, que hacer, a lo que me responde que lo mejor sería que conectara la impresora vieja a mi portátil y lo imprimiera desde ahí. (¡Claro! Como no se me habría ocurrido antes!, me dije). Por lo tanto volví a mi ordenador con una sonrisa en la cara y mi Pen en la mano. Agarre la impresora vieja y enchufé el USB al portátil, pero: ¿Dónde enchufo yo ahora este cacharro? Un puerto que no había visto en mi vida y que dándole y dándole vueltas a mi ordenador no encontraba nada parecido, y yo ya me estaba cansando. Y… AH! Por fin un atisbo de inteligencia por mi parte lo enchufo al ordenador viejo, en la habitación de mi hermano. Trasladé la impresora hasta la habitación de mi susodicho hermano, rezando de que esta vez funcionara.
Enciendo el ordenador, que tarda alrededor de media hora, enchufo mi Pen que ya estaba cansado de entrar y salir y abro el archivo, pero mi desgracia y mala suerte vuelven a aparecer en mi historia. No me abre el formato de Windows Vista. Maldigo a todo Windows, a Microsoft, a Gates y a todos los petardos que le ayudaron a inventar tal abominación, incluso al que limpiaba los cables de polvo… asique vuelvo a mi ordenador y cambio el formato a Word 97-2003 y vuelvo quemada al otro ordenador. Pero mi mala suerte no se cansa de mí y vuelve a hacer de las suyas, cambiándome el formato, las letras y todo el rollo… (Genial!, pensé, ya no puedo usar las tres páginas que, más o menos, habían salido bien). Me dispongo a imprimir las hojas cuando me doy cuenta de que las fotos las está sacando en blanco y negro y los títulos no le da la gana de imprimirlos, pensando que había tocado algo, vuelvo a imprimir… pero la impresora nueva (la que era mi amiga) y la vieja habían hecho un complot contra mí y se habían puesto de acuerdo para hacerme la vida imposible, y esta decidió volverse loca y gastarme los pocos folios que me quedaban limpios imprimiéndome corazoncitos, caras, tréboles y demás signos. Total que decido rendirme y desenchufarla de golpe, reiniciar el ordenador y volver a intentarlo. Pero otra vez seguía sin imprimir bien así que mi decisión fue pasar a casa de la vecina a que me lo imprimiera en su ordenador.
¿Resultado? Tengo cuatro trabajos de ciencias, uno esta en buenas condiciones que será el que presente y el resto (tres si restas) no se que hacer con ellos… ¿alguien me los compra?
Moraleja de la historia: no intentes luchar contra las maquinas, ellas siempre ganan…

Diosss como me he reido leyéndote! esk te estoy viendo.... gritar de lao a lao de tu casa diciendo mierda de impresoras, malditos ordenadores que será por ordenadores con los que teneis en casa jajaja!!!
ResponderEliminar